Hasta hace aproximadamente 250 años, las prácticas culturales esenciales asociadas con los nacimientos eran relativamente uniformes. Las mujeres de todo el mundo se movían libremente durante el trabajo de parto, eran atendidas por otras mujeres a quienes conocían bien, usualmente en sus casas. Luego sobrevino la era Industrial y enormes cambios sociales acontecieron junto con la industrialización, y con estos el traspaso de los nacimientos del hogar al hospital.

Desde entonces, muchos médicos y sus organizaciones continúan creyendo en los riesgos del parto organizado fuera del hospital, ya sea en una casa de partos o en el hogar y rechazan la innegable evidencia de que los partos previstos fuera del hospital resultan seguros en el caso de mujeres sanas. Los profesionales de la salud establecen cómo deben ser los partos y nacimientos. Pero un cierto número de mujeres buscan alternativas al modelo asistencial imperante, se organizan y propician una atención diferente (como lo es la iniciativa de este libro), en la que predomina el respeto por la madre y el/la bebé, el uso de prácticas y tecnología aplicada al parto y nacimiento, la intimidad y el disfrute. El parto en casa está ganando protagonismo como parte de un cambio social en la concepción del parto, y en muchos casos, también como un lugar para escapar de la epidemia de cesáreas y de la violencia obstétrica tristemente naturalizada y ampliamente diseminada en los usos y costumbres profesionales.

Para muchas mujeres, el ámbito del hogar les garantiza la integridad de su salud reproductiva, siendo el único lugar que registra tasas de cesárea cercanas (e incluso inferiores) a las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, no más de un 10% en mujeres sanas y no más de un 15% en mujeres con embarazos complicados). Las mismas rondan el 5 al 8% de cesáreas en los partos planificados a domicilio Y entre un 40-90% de cesáreas en instituciones médicas, públicas y privadas respectivamente. Esta alarmante situación fue desarrollada ampliamente por las autoridades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/ OMS) en la Academia Nacional de Medicina el 28 de Octubre del 2015 en CABA, donde advirtieron sobre el aumento de cesáreas innecesarias en Argentina.

De la mano con el movimiento social que recupera la fisiología del parto y la autonomía de la mujer y el niño por nacer en el parto y nacimiento, al igual que los domicilios y casas de parto como lugares beneficiosos para preservar de interferencias, potencialmente dañinas, al proceso del trabajo de parto y parto; en algunos países existe mucha controversia y desinformación entre la población, los medios de comunicación y los profesionales de la salud respecto al parto en casa.

Parte de los argumentos en su contra ponen en duda la seguridad, la viabilidad de aplicación dentro de poblaciones del tercer mundo, mitos varios como la ambulancia en la puerta de la casa, entre otros. Temores infundados mayoritariamente en partos en casa NO planificados y/o sin asistencia de personal idóneo y con destrezas, de adolescentes, bebés prematuros, partos en la vía pública con una parturienta asustada y de mujeres sin una adecuada atención durante el embarazo; ya sea por: pobreza, discapacidad mental, depresión o droga-dependencia.

Partos que se relacionaban con pobres resultados perinatales, y a veces con la muerte. Sin embargo, poco a poco se comenzó a comprender que la caída de la mortalidad perinatal se había debido, sobre todo, a factores sociales como las mejoras en la vivienda, la mejor nutrición y la planificación familiar, hasta el punto de que el supuesto papel de salvar la vida de bebés que habían ejercido los médicos y hospitales, se debía en el fondo, a factores médicos básicos como los antibióticos o las transfusiones seguras de sangre y no a ninguna de las intervenciones de alta tecnología, como se pretendía y se sigue pregonando.

En relación a los problemas de articulación entre la asistencia en domicilio y las instituciones médicas, es indudable que contar con un plan de contingencia previsto, en caso de cotejarse desviaciones a la salud o ante la sospecha de las mismas, mejora la atención y las perspectivas para las madres y los bebés. Aunque la evidencia científica consensuada y legitimada mundialmente, establece que las probabilidades de requerir un traslado al hospital son excepcionales. Como lo mostró el estudio de cohorte sobre más medio millón de mujeres en Los Países Bajos.

Mas allá del debate y las opiniones, la Federación Internacional de Ginecólogos y Obstetras (FIGO)7 afirma que:

** “{…} no ha sido probado que los partos en casa tengan más riesgos que los nacimientos intrahospitalarios. Más aun se ha afirmado que las decisiones sobre el riesgo para el recién nacido y/o la madre, deben ser tomadas por la madre, en ejercicio del derecho humano a la autodeterminación y su responsabilidad como madre antes que por legisladores, reguladores de gobierno o profesionales médicos”.

** “En Diciembre de 2010 el Tribunal Internacional de Derechos Humanos, La Corte Europea de Derechos Humanos, conceptuaron que si una ley interfiere con la participación del profesional de la salud en la opción de la mujer de tener un parto programado en casa, ésta esta violando los derechos humanos de la mujer. El tribunal definió que las mujeres embarazadas tienen derecho a que les sea respetada su privacidad y su vida de familia, lo que incluye el derecho a escoger donde tener el parto. Una ley que desalienta a los profesionales de la salud de proveer asistencia, mediante términos directos o ambiguos, obstruye el libre ejercicio del derecho a elegir libremente el sitio del nacimiento”.

** El reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluye que “una mujer debe tener su parto en un lugar donde ella se sienta segura… Para mujeres con embarazos de bajo riesgo, puede ser el hogar o una pequeña clínica de maternidad o una unidad de maternidad dentro de un hospital general. Londres, Marzo del 2012.”

Por tanto, la verdadera cuestión acerca del parto en casa no es la seguridad sino lo que se refiere a la libertad y lo sagrado de la familia.

Para más del 80% de las mujeres que no presentan complicaciones médicas durante el embarazo, el parto planeado en casa resulta una elección perfectamente segura.

CUALQUIER MÉDICO, HOSPITAL Y ORGANIZACIÓN MÉDICA QUE TRATA DE DISUADIR DE UN PARTO EN CASA ESTÁ, EN EL FONDO, NEGANDO EL DERECHO BÁSICO DE LA MUJER DE CONTROLAR SU PROPIA REPRODUCCIÓN, QUE INCLUYE LA LIBERTAD DE ELEGIR DÓNDE PARIR.

El nacimiento de un bebé es uno de los acontecimientos más importantes de la vida familiar y cuando la familia decide tener un parto en casa, debe honrarse lo sagrado de la familia. La tentativa de algunos obstetras de ganar control de supervisión
sobre las parteras y de asustar a las mujeres y las familias sobre los partos extra-hospitalarios no es una cuestión acerca de la seguridad, sino que se trata de un intento de proteger su territorio y de mantener su monopolio científicamente injustificado sobre la atención de la maternidad.

Así pues:

* “Es seguro decir que una mujer debería dar a luz en un lugar donde siente que es seguro, y que se encuentre en el nivel mas periférico en el cual la atención es accesible y segura (FIGO- Federación Internacional de Gineco-obstetras, 1992). Para una mujer embarazada de bajo riesgo este lugar puede ser en el hogar, en una pequeña clínica maternal o en un centro de nacimiento (casa de partos), o quizás en el servicio de maternidad de un gran hospital. Sin embargo, debe ser un lugar donde toda la atención y el cuidado están enfocados sobre sus necesidades y en la seguridad, tan cerca del hogar y de su propia cultura como sea posible”.

* Atención en el parto normal: Una guía práctica. Salud materno- infantil. Unidad de Maternidad segura. Organización Mundial de la Salud, 1996.

* La decisión sobre dónde parir debería basarse en el riesgo REALISTA y en los valores propios de cada persona.

* El nacimiento nunca está libre de riesgos. Existen muertes inevitables.

* Es más importante la atención prenatal que lo que un hospital puede ofrecer (en el parto).

* El 92% de los bebés discapacitados lo son ANTES del trabajo de parto.

* Ya que los problemas inesperados surgen incluso en poblaciones estudiadas,aquellos partos planificados en domicilio deberían contar con el respaldo de un hospital o de un obstetra arreglado adecuadamente con antelación.

Los profesionales que atienden partos planificados en domicilio deberían tener las habilidades para ‘vigilar’ el trabajo de parto y al bebé, y las habilidades, el equipamiento y la medicación para manejar o estabilizar emergencias tales como un bebé que no respira espontáneamente y una madre con una hemorragia posparto. El parto en casa se convierte en peligroso solo cuando los médicos y los hospitales fracasan en brindar servicios de ‘apoyo’ (respaldo).

Excelentes resultados con mucho menos tasas de intervención son adquiridos en los partos domiciliarios. Esto podría ser porque la sobre-utilización de las intervenciones en los partos hospitalarios introduce riesgos o porque el parto domiciliario promueve que no surjan problemas.

Para concluir:

LA MATERNIDAD SEGURA COMIENZA CON:
* Un trato respetuoso
* Atención personalizada
* Contención emocional
* Confianza en el potencial de los cuerpos
* Educación e información
* Tener en cuenta los derechos humanos de las mujeres
* El mejoramiento en la calidad de vida- la sanidad, la vivienda, la dieta, la educación, el acceso a control prenatal, la planificación familiar, los antibióticos y las transfusiones de sangre
* Evaluación y análisis crítico de las creencias, prácticas y normas institucionales actuales para mejorar la calidad de atención
* Como el embarazo y el parto son eventos fisiológicos naturales, el parto normal no pertenece a los hospitales.
* El curso natural del trabajo de parto ya es perfecto, y debería interferírselo lo menos posible
* El dolor es una parte esencial y saludable del mecanismo del trabajo de parto. Las mujeres con un adecuado apoyo y aliento pueden aprender a sobrellevarlo.
* El manejo médico del embarazo y del parto debería limitarse solo a los casos obstétricamente complicados.
* Las intervenciones médicas innecesarias complican el trabajo de parto normal, creando un riesgo adicional y la necesidad de más intervención (en cualquier lugar donde ocurra el trabajo de parto/parto)

EL PARTO EN CASA BRINDA:
– Un ambiente seguro, familiar y privado para el trabajo de parto y parto
– Atención centrada en las necesidades de la mujer durante el embarazo, trabajo de parto y parto
– Parto orientado a la familia sin extraños presentes
– Oportunidad para un apego y una lactancia inmediata
– Menos perturbación y stress para toda la familia
– La afirmación de que el parto es un evento profundo de la vida normal
– La elección de los asistentes (profesionales) que atenderán el parto-nacimiento
– La posibilidad de hacer actividades placenteras durante el trabajo de parto que lo hacen más tolerable, llevadero y placentero
– Mayor respeto por el ritmo del parto

EL PARTO EN CASA REDUCE:
– El riesgo de infección
– Los riesgos que surgen de intervenciones innecesarias
– Las tasas de morbilidad registradas de las complicaciones e intervenciones
– La interferencia en el apego y en la lactancia debido a las políticas hospitalarias

(…)

Fragmento de la Introducción del Libro Parirnos Libres, Argentina Naciendo en Casa. (Página 11)

Autoras del Libro: Isis Coalova Cin Martín
Relato: Naty Álvarez, Provincia de San Juan, (pagina 388)

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